Salud

Hago dieta y no bajo de peso: 14 errores más frecuentes

hago dieta y no bajo de peso

Hacer dieta es una tarea difícil, con la cual luchamos día a día para llegar a nuestro objetivo. Y la interrogante que surge entre nosotros es cuando hacemos dieta y no vemos resultados. ¿Qué estamos haciendo mal? A continuación, te mostramos los 14 errores que cometemos al hacer dieta y que hacen que no bajemos de peso.

14 errores más frecuentes al hacer dieta

1) Falta de sueño

Dormir poco causa alteraciones en el apetito y hace que aumente la ansiedad a la hora de comer. Como consecuencia, ingerimos más calorías y sentimos preferencia hacia los alimentos grasos. Asimismo, las horas que no dormimos tendemos a reemplazarlas por actividades sedentarias como mirar televisión, que suelen estar acompañadas de snack poco saludables.

Solución

Lo ideal es dormir al menos 8 horas, no acostarse demasiado tarde (para tener más tiempo de sueño profundo), y levantarse temprano.

Para lograrlo, haga actividad física durante el día y cene liviano. Intente tomar una siesta de media hora por la tarde.

2) Hacer ayuno

Saltear comidas o no comer hace que el cuerpo recurra a la masa muscular para obtener energía, transformando el músculo en azúcar. De esta forma no sólo no se logra adelgazar, sino que la salud se ve perjudicada.

Solución

Comiendo de forma organizada, cada tres horas. Así el metabolismo quemará calorías a lo largo del día y el hambre estará bajo control.

3) Dietas drásticas

Las dietas drásticas hacen que cualquier kilo que se logre perder sea rápidamente recuperado. Los planes muy bajos en calorías ponen al metabolismo en modo de “ahorro”. Esto significa que el cuerpo gasta poco porque comemos poco, y el cerebro, al detectar una falta de energía, apenas ingerimos algunas calorías, las almacena como grasa.

Solución

Sea paciente y no espere resultados inmediatos. Tenga en cuenta que un buen plan de alimentación es aquel que no nos hace sentir que estamos a dieta y que apunta a enseñarnos a comer sanamente.

4) Falta de calorías y nutrientes

Comer menos de lo que indica la nutricionista o bien auto restringirnos ciertos alimentos porque creemos que engordan, puede derivar en una disminución de los niveles mínimos de carbohidratos o proteínas que el cuerpo necesita. Como consecuencia, se produce en el organismo una falencia y desequilibrio importante que afectará su salud y su estado de ánimo.

Solución

Antes de realizar algún cambio en su alimentación, lo ideal es consultar a un profesional, quien le diseñará la mejor dieta según sus necesidades, de modo que pueda perder peso saludablemente. Porque, para adelgazar, hay que comer, aunque usted no lo crea.

5) Hambre emocional

Es sabido que el hambre no es el único motivo por el que abrimos el refrigerador. El estrés, la ansiedad, el aburrimiento, los nervios y la depresión son algunos de los sentimientos que desatan ciertos procesos en nuestra mente y nuestras hormonas que nos llevan a desea comer “algo dulce” o simplemente “algo”.

Solución

Lo más importante es saber identificar estas sensaciones cuando aparecen. Si no tiene hambre, pero siente un fuerte impulso que lo dirige hacia la cocina, entonces está siendo víctima del hambre emocional. Cambie de rumbo y salga a caminar. También son de gran ayuda las clases de yoga y las sesiones de meditación y relajación para eliminar sentimientos negativos como el estrés y la ansiedad.

6) Picoteo

Implica comer sin hambre y lleva a consumir lo que tengamos a mano, que en general no es demasiado saludable. Además, no solemos registrar las calorías incorporadas cuando picoteamos, por lo cual creemos que comemos menos de lo que verdaderamente consumimos.  

Solución

Si aparecen las ganas de comer entre las comidas, beba uno o dos vasos de agua. Las colaciones pueden eliminar el picoteo continuo, y aperitivos tales como una fruta mediana, un puñado de nueces, una cucharada de semillas de girasol, etc., ayudarán a que, si picamos, lo hagamos de forma saludable.

7) Descontrol de fin de semana

Pensar en los fines de semana como un día en que se nos permite todo respecto a comer lo que nos restringimos durante la semana es algo peligroso. Esto puede derivar en un círculo vicioso que termina por reflejar los mismos kilos de más en la balanza. Además de ser frustrante, genera un constante aumento y descenso de peso muy poco saludable para el cuerpo.

Solución

Si le es imposible no comer de más los fines de semana, practique actividad física también sábados y domingos. Puede hacerlo de forma más relajada, al aire libre, e incluso con su pareja y sus hijos. Salga a correr o andar en bicicleta. Ir a bailar también es un buen ejercicio y quema muchas calorías.

8) Comer rápido y masticar poco

Ingerir los alimentos sin saborearlos y en grandes bocados hace que perdamos la percepción de la cantidad de comida consumida, y retrasa la sensación de saciedad. Por lo tanto, comemos de más.

Solución

El momento de la comida debe estar dedicado exclusivamente a comer. Siéntese a la mesa y concéntrese en disfrutar y saborear los alimentos. Así le dará tiempo al estómago de avisar al cerebro que ya está satisfecho. En lo posible evite mirar televisión mientras come o hacerlo frente a la computadora.

9) No realizar actividad física

Para tonificar los músculos y eliminar las grasas acumuladas es fundamental hacer ejercicio. Si quiere adelgazar y moldear su figura, no debe elegir entre la dieta o la actividad física. Uno no sustituye al otro: ambos son indispensables.

Solución

Acompañando el plan de alimentación con actividad física. Los ejercicios aeróbicos, como caminar, andar en bicicleta o hacer natación, garantizan la reducción de las grasas acumuladas y la ampliación de la capacidad cardiorrespiratoria. Para ello, deben realizarse no menos de 30 minutos seguidos mínimo 3 veces por semana.

10) Pesarse con mucha frecuencia

La pérdida de peso no es constante. De hecho, el peso corporal puede variar incluso dentro de un mismo día. Por lo tanto, vivir dependiente de la balanza sólo aumenta la impaciencia y puede desalentarnos si no percibimos los cambios que nuestra ansiedad espera ver.

Solución

Es necesario comprender que los resultados más duraderos en cuanto a la pérdida de peso no son inmediatos. Hay que tener en cuenta que, con una dieta equilibrada, se pierden de 500 a 900 gr por semana, y hay etapas en las que el descenso de peso será menor. Por eso, lo más recomendable es pesarse una vez por semana o por mes.

11) Comer muchos alimentos “light”

Que los alimentos sean light no significa que tengan luz verde para consumirse de forma ilimitada. El exceso de productos con “bajas calorías” aporta prácticamente las mismas calorías que los alimentos “comunes” consumidos en cantidad moderada.

Solución

Teniendo más control sobre las cantidades y las porciones, que sobre el tipo de alimento que se consume. También puede optar por los productos integrales, ya que la fibra posee mayor poder de saciedad. Cambie, por ejemplo, las galletitas de agua por galletas integrales. Se sentirá lleno más rápido y comerá menos.

12) Tomar alcohol en exceso

Si en su alimentación diaria ha decidido prohibirse el alcohol, es muy posible que cuando se encuentre en una reunión con amigos o familiares, se tiente con una copa y termine por beber de más. No hay que olvidar que las bebidas alcohólicas aportan calorías vacías y algunos tragos tienen azúcar agregada.

Solución

Para quienes gustan de este tipo de bebidas, lo mejor es no prohibirlas. Así se evitan las situaciones tentadoras imposibles de controlar. Permítase beber una copa de vino al día en el almuerzo o la cena.

13) Tener alimentos “prohibidos” y “permitidos”

Obligarse a uno mismo a no comer aquello que nos gusta provoca que ese alimento nos resulte cada vez más tentador. Asimismo, declarar un día a la semana como “jornada libre de restricciones” lo convierte en un oasis en medio del desierto en el que nos zambulliremos sin ningún autocontrol.

Solución

Llevando a cabo un plan alimentación que incluya todos los tipos de alimentos, convirtiendo a los posibles “deslices” en parte de la dieta. La clave no está en erradicarlos del menú, sino en controlar las porciones. De esta forma aprenderemos a convivir con ellos disfrutándolos en su justa medida.

14) Tomar poco líquido

No debe beber agua por miedo a fomentar la retención de líquidos es completamente contraproducente.

Además, para perder peso es indispensable el correcto funcionamiento del organismo, y esto es imposible si el cuerpo no está bien hidratado.

Solución

Diariamente debemos ingerir al menos 2,5 litros de agua, y todas las comidas deben acompañarse con bebidas light o sin azúcar. Beber agua aporta sensación de saciedad, por eso es conveniente tomar un caldo antes de las comidas o simplemente un vaso de agua. Así, los líquidos calientes estimulan la secreción gástrica y permiten que el estómago se “llene” más rápidamente.

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