Educación

Gente negativa: Como alejarnos y ponerle límites

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Está en nosotros alejarnos de la gente negativa. Tener una firme convicción de que lo más sano es frenar a esa persona.

Efectos de la gente negativa

Son esas personas que no nos gusta, no nos cae bien, nos molesta. Esto es algo inevitable porque no somos dueños de nuestro entorno, el problema surge cuando este tipo de situaciones no encuentran un límite. Un límite que no consiste simplemente en decirle “basta” al otro, sino que en un sentido más amplio apunta a no avalar lo que el otro dice o hace.

¿Cómo enfrentarlas?

Algunas personas eligen el humor, otras, un modo firme para poner límites. Cada uno con su estilo elegirá el modo que más le guste para poner un freno a lo que le molesta.

Pero lo importante no va a ser tanto el modo en que uno ponga los límites, sino la pregunta sobre lo que frena e inhibe a establecer ese límite.

En todas las relaciones, ya sean buenas o malas, hay límites. Generalmente están puestos de una manera tan natural y espontánea que no llegamos a darnos cuenta que los ponemos. Pero siempre están. Ahora bien, teniendo en cuenta que sí sabemos poner límites, ¿Qué es lo que pasa con algunas personas o situaciones que nos resulta tan difícil hacerlo de manera eficaz?

¿Cuándo es difícil poner los puntos?

Es cierto que en algunas situaciones es difícil poner un límite (por ejemplo, en una situación laboral con un superior), sin embargo, en la mayoría de los casos, cuando este límite falta, lo que allí se esconde detrás es la propia convicción de que no corresponde hacerlo.

En este punto es importante revisar y hacer un cambio de pregunta. Pasando del “¿Qué consecuencias me puede traer ponerle los límites?” a “¿Por qué no le quiero poner límites?”.

Cuando hablamos de “limites” no nos referimos simplemente a decirle “basta” al otro, sino que de un modo más amplio apuntamos a marcar la individualidad de cada uno.

De manera concreta, el objetivo del límite, es decir: “Yo soy yo, y tú eres tú”.

“Yo tengo mis gustos, mis formas, mi estilo. Y tú tendrás los tuyos.”. Ese es el concepto que, expresado de una u otra forma, se intenta transmitir cuando “se ponen los límites”. Ya que el poder negativo del otro, está en la “invasión” que provoca sobre uno. La invasión de hacerme sentir obligado a compartir y/o estar de acuerdo con él.

¿Qué me impide pararlas?

Generalmente lo que impide poner límites es la forma de decir las cosas. Llegando a ser de una forma descortés, desubicada o hasta violenta. Con lo cual se opta por no hacerlo.

Entonces lo que encontramos en este punto es la propia elección: “No le digo eso porque ya sería demasiado”, “Se va enojar si se lo digo”. Opciones potencialmente eficaces, pero que se rechazan porque no se tiene la convicción de tener el derecho a aplicarlas.

Muchas veces se piensa que mostrarle al otro las diferentes que se tienen, es incomodarlo y en cierta forma producir un quiebre en la relación, cuando esto no es necesariamente cierto. Ahora bien, en caso de que esto sea efectivamente así, por supuesto que estaremos ante una “persona negativa”. Y no marcarle las cosas que a uno le molestan, lo único que hará será acumular malestar en la relación.

¿Cómo identificarlas?

  • Prestar atención a si estar de acuerdo y a gusto con todo lo que pasa en la relación, es un requisito indispensable para tener una relación en paz. Cuando esto pasa estamos obligados a acomodar nuestra conducta al otro y además a callar lo que nos molesta.
  • Considerar agresivo ponerle un límite a esa persona. Si esto me pasa, no importa que sea por iniciativa del otro o mía, la relación se tornará negativa.

¿Cómo poner límites?

A continuación, te damos unos consejos para que sepas cómo poner límites a la gente negativa:

  • Piense siempre primero en usted. El límite depende siempre de uno, nunca del otro.
  • Escuche a los demás, pero recuerde que el que decide es uno.
  • Establezca su espacio, su tiempo y sus ganas. No se trata de ser agresivo con la otra persona, sino de elegir lo que usted desee, aunque no esté en sintonía con los deseos de las otras personas.
  • No acumule, si algo no le parece, diga que no. No es fácil, y las primeras veces se sentirá incómodo, pero es necesario: aprender a decir “no” es reconocer sus deseos y necesidades como su primera opción.

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